La práctica de este día me ha sorprendido bastante, ya que, realmente existen muchas formas de medir, no solo las que están en el sistema intencional, podemos medir siempre que tengamos un patrón, este patrón puede ser desde cuadrados, rectángulos hasta trapecios. Esto nos sirve para recapacitar de que realmente a los niños les cuesta grandes cantidades de energía entender los distintos sistemas de medidas.
Uno de los métodos que deben ser más utilizados consiste en usar objetos palpables para medir con distintas magnitudes. Como en cualquier cosa en las matemáticas, el niño no tiene pensamiento abstracto de la medida, para desarrollarlo primero debemos de mostrarle mediante el tacto los distintos instrumentos de medida, así como enseñarles que podemos medir con el propio cuerpo, con esto conseguiremos que el aprendizaje sea más eficiente y gratificante para el niño.
Otra curiosidad que tuvimos es la complejidad de la aproximación, teníamos una mano y teníamos que aproximar cuantos cuadraditos había. Es un método complejo, incluso para los adultos, así que para el niño es algo muy complejo. Debemos tener comprensión con ellos y reflexionar sobre lo dicho anteriormente, hay que experimentar la medida con el propio cuerpo para tener una aproximación, así una habitación puede tener 20 pasos de ancho para un niño, mientras que para otro puede tener 22, son aproximaciones de lo que puede medir realmente una habitación.
En conclusión, como en todas las matemáticas, debemos pasar de lo concreto a lo abstracto mediante la manipulación tangible de las cosas hasta que tenga cierto dominio y pueda pensar de manera autónoma las distintas medidas de longitud.